1 Fluir
LA ORCA RESPLANDECIENTE -“¿Su majestad había pedido un café?”, esbozó un insecto de gran tamaño e insignificante apariencia con un tono de voz que sonaba entre un insulto y un agasajo falso. Suele suceder que cuando una lagartija trata de comportarse como un gran señor todo lo que dice suele sonar como un insulto, aunque si hablase como lagartija no sonaría mucho mejor, si sería considerablemente más agradable, porque sería real. -“No pequeño, jamás te he pedido nada, pero gracias por preocuparte por mi bienestar.” Luego de esta respuesta casi automática, con un despilfarro de simpatía absolutamente sobreactuada creyó que aquel insectoide se daría por satisfecho, pues además este siguió su camino sin detenerse. Su majestad conocía un proverbio chino que dice que huir es la mejor táctica, y tal vez hubiera sido el mejor momento para hacerlo, pero quizá su intuición lo mantuvo allí para ver azorado -no con un verdadero asombro- y algo decepcionado el retorno de aquel desagradable...