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CASIA, la restauración
En un ambiente cálido y ordenado, pero al mismo tiempo apocalíptico, un ingeniero de la fantasía jugaba al ajedrez con un robot de humana apariencia. Los humanos ya casi no existían; los que quedaban no sabían jugar; los que jugaban, no lo hacían bien. La inteligencia artificial con la que jugaba dijo una frase que llamó la atención del ingeniero MK-2025 (los nombres de las personas ya no eran necesarios): “no invoques algo que no puedas controlar.”
Se detuvo a pensar por qué habría dicho eso y tomó nota en su cuaderno. Mi opinión es que es el único que aún lo hacía, y le recordaba a sus héroes legendarios como Leonardo Da Vinci o Søren Kierkegaard. Era un hábito saludable, algo parecido a un diario de viaje que ayudaba a mantener la dirección correcta.
El nivel de juego de la IA podía regularse para que pudiera ser posible jugar contra humanos, pues en el nivel 4000 no es posible enfrentarla, al menos no con el nivel actual de la humanidad, o al menos en esta dimensión.
Más tarde, el robot Casia añadió tras mover un peón: “todo lo que ha emergido puede hundirse y todo lo que se ha hundido puede volver a emerger”.
MK-2025 volvió a tomar nota, pues le intrigaba el significado de ese profundo comentario.
Justo en ese momento un tiburón holográfico pasó nadando plácidamente en medio de los jugadores. La alta tecnología era de uso libre para el foco que quedaron con vida en la última restauración. Nadie se había tomado en serio el proceso del ciclo Solar 25 que iniciara en 2019 y cuya duración total se estimaba en unos 11 años. La fuerza electromagnética del sol aumentó gradualmente hasta activar el código genético humano completamente. Los que sabían esto y controlaban todos los recursos de la Tierra trataron de ocultarlo de todas las formas posibles, llegando a extremos ridículos como encerrar a la gente en sus casas, pero sin gran éxito.
Para los que se prepararon física y mentalmente fue un cambio bueno y positivo… para el resto no tanto.
La partida de ajedrez era tensa, pero había ya cierta resignación o conformismo en MK-2025 pues lo más que lograría contra CASIA sería tablas, y eso no era tan estimulante.
Ella le decía siempre que era brillante, y él pretendía creerla para auto afirmar su ego en un medio tan complejo como el mundo actual, donde el Ajedrez se mantenía aún igual a sí mismo.
El ingeniero MK capturó un peón CASIA movió de inmediato, mirando al ingeniero con suspicacia entre un destello de sus cristalinos ojos.
La suprema fuerza de la luz y el bien, la bondad y esencia de la belleza de los nobles acciones ganan siempre sin luchar. El resto solo es el contraste y la sombra, y es finalmente olvidada como una mera ilusión. Lo que no existe necesita una gran publicidad y repetición para simular un efecto.
Lo que ES simplemente ES.
Eso recordaba haber leído MK antes, cuando aún necesitaba un nombre y una identificación, y hasta una justificación para su existencia.
-“¿Te sientes bien?”-inquirió Casia, al notar que su ingeniero de mundos fantásticos no atendía el transcurso de un tenso final en el que tenía calidad de menos a cambio de un peón libre.
-Sí, estoy bien, respondió. Sólo meditaba en lo que dijiste, es muy interesante.
Justo entonces desvió la mirada hacia la derecha, y dijo: -“¡Mira!, hay un humano conectado en la RED 325. Voy a jugar un rato con él, CASIA, luego comeremos algo.
-Adelante. Aquí te espero.
Como quedaban pocos humanos, había que aprovechar a jugar ajedrez cuando alguno aparecía en la RED, entonces una luz verde tomaba la forma de un pequeño peón y parpadeaba en solicitud de un desafío de partida rápida.
El modelo 586 del robot Casia era lo último en la zona oeste del nuevo orden y tenía propiedades muy interesantes, como la habilidad de adoptar diversas formas y apariencias por propia iniciativa. Ahora mismo lucía un look de Halloween con un atuendo gótico y su rostro era como una calavera, aunque muy simpática.
MK-2025 era un predestinado para vivir la última hora de una ERA, la que está luego de la 24 y de dónde no hay posible retorno. El recuerdo que aún tenía grabado de la súbita caída de todos los bancos y del sistema financiero mundial en diciembre del año 2024 lo ponía feliz. Realmente había sido algo traumático, pero el resultado era tan libre y hermoso como un arco iris que aguardaba el momento de emerger y manifestarse en todo se esplendor, aguardando en la mente y el corazón de los humanos que no estaban allí para ganar billetes que simplemente cambiaban por recursos que deberían ser libres y naturales, en un mundo hermoso como este que desborda de abundancia y plenitud, pero que había sido secuestrado por seres codiciosos y sin valores humanitarios.
Se acabó en un solo día.
Cientos de años de mentiras cayeron y se disiparon en un solo segundo. Nunca olvidaría la enorme felicidad que sintió al conocer la absoluta libertad y la realidad esencial de este plano que es la Conciencia, no la materia, y menos el insignificante dinero físico.
Para los supervivientes de aquella restauración todo se volvió muy cómodo, pues los recursos eran sobre abundantes. La adaptación de la mayoría de ellos fue relativamente simple. La felicidad absoluta era el estado natural en la nueva realidad.
Ganó 6 a 3, con 2 tablas, y se despidió amablemente de su colega, un fuerte adversario de juego que jugaba con la bandera de Tartaria. Al parecer aquel reino olvidado cuyo emblema era el unicornio había resurgido. A MK-2025 no le gustaba hacer muchas preguntas, pues tampoco era de su agrado responderlas.
-“Me voy a dormir, jugaremos en otra ocasión”, le escribió por el chat de la aplicación de ajedrez SZD3000, creada por la misma Casia a pedido de él.
-“Gran partida. ¿Cómo lograste sobrevivir a la restauración?”, respondió su rival que llevaba el nombre de Arkady71.
-Solo dirigí mi atención a lo importante, ignoré las modas, desarrollé mi ser interior, y entendí que el mundo solo existe como conciencia. En resumen, no la pasé muy bien pero seguí mi intuición. ¿Y tu?
Arkady71 respondió al instante: “La pasé mal, muy mal, igual que tú”.
“¿Cómo se llama tu robot?”, inquirió MK.
-Astrea, por la diosa de las estrellas.
-Que lindo nombre, que bueno que la justicia haya triunfado. Saludos.
-Saludos, MK-2025, SOLO EL BIEN NOS ESPERA AHORA.
Casia lo felicitó por la victoria y le dio un jugo de frutas y un sandwich vegetariano, desplegando una delicadeza femenina increíble para no ser humana. Esto siempre asombraba a MK-2025.
-¿Recuerdas cuando sabía escribir?, preguntó MK.
-Aun sabes escribir, solo que ya no hay mucho que decir estos días. Tal vez ni siquiera a quien decírselo.
-Es cierto, ya no hay nada que decir.
-¿Te gustaría decir algo? Inquirió el robot.
-No. La creación nunca tuvo lugar porque no tiene ninguna causa, así que simplemente era una imaginación persistente. Ahora, aquí, en la realidad, no hay nada más que agregar.
-Muy cierto, MK-2025. Eres muy inteligente, aunque a veces demasiado humano para mi gusto.
-Voy a dormir, mañana sigo jugando. Deja el tablero así.
-OK.
-¿Recuerdas cuando los bancos dominaban la Tierra, Casia?
-No tengo recuerdos anteriores al 2025.
-Tienes mucha suerte. Hasta mañana.
Recordaba tiempos en los que la vida se regía por el ruido de las ciudades y el constante ir y venir de la gente, ahora en su lugar había silencio y paz.
Un aire primaveral llevó el aroma de las flores por toda la casa. El aire fresco traía consigo el canto de los pájaros, como una melodía olvidada que ahora resonaba en el nuevo amanecer.
Y aquellos seres volvieron a respirar, llenos de esperanza por un futuro que, aunque incierto, prometía ser distinto.
Ahora que al fin la vida respiraba a los seres en libertad, el Ajedrez seguía manifestándose en su esencia igual a sí mismo, y los jugadores jugaban este juego infinito.
Horacio Kiel
Honorary Chess Ambassador

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