LIAM Había un muchacho llamado Liam que iba siempre con grilletes en las muñecas y cadenas que le impedían correr. Siempre les decía a todas las personas con las que hablaba que todos en la sociedad, o sea, cada una de las personas -exceptuándolo a él, claro- eran esclavos. La gente que escuchaba esto no se mostraba en desacuerdo con los argumentos de Liam, pero no podía menos que llamarles la atención y confundirlos, el hecho de que él mismo, Liam, anduviera esposado y encadenado, reconociendo además no haber podido librarse de sus cadenas ni aun teniendo los elementos para hacerlo a su disposición. Liam era muy estimado por su sapiencia y su forma de ser amable, así que a nadie se le ocurrió formularle la pregunta que todos se hacían, que era: ¿cómo puede acaso, Liam, ver a todos esclavos siendo que es él el único aquí que siempre anda encadenado? Era lógico que nadie le hiciera esa pregunta, puesto que pensaban que al darse cuenta de esto, Liam se derrumbaría y ya no se lev...