Aventuras de KARIAN. Parte III


 Carl no quería saber nada sobre posibles consecuencias del atentado y no recordaba comentar a Willy nada sobre su anterior trabajo, menos había mencionado a Karian. Sus preguntas eran incisivas y no hacían más que aumentar su paranoia. Willy cumplía una tarea simple en Alaska era el proveedor de alimentos de varias familias de la zona, pero no era ningún tonto. Carl se llamó al silencio y sin sacar la vista del televisor ensayo un zapping añorando toparse con imágenes esclarecedoras de lo acontecido en la sede de las Naciones Unidas. Ante el silencio y la duda Willy decidió marcharse aludiendo que tenía que distribuir atún a varias familias.

“Chau, Carl. El martes pasó por acá a dejarte el pedido, ¡nos vemos! “

Carl totalmente imbuido no escuchó las palabras de Willy y sólo reaccionó cuando este cerró la puerta a sus espaldas. Las imágenes de la TV asociadas a la carta que había recibido hace unos días no hacían más que desequilibrarlo aún más. Las imágenes eran elocuentes, no había dudas que Karian disparó directo a su cabeza, de hecho lo hizo a 3 metros de distancia de su víctima, filmado por todos los canales de noticias del mundo en pleno congreso de las Naciones Unidas. Un verdadero escándalo para el imperio americano. Pensaba que las consecuencias de ese acto se iban a extender por todo el planeta, se preguntaba si la paloma mensajera habría sido interceptada.

Se sirvió un trago buscando la calma apagó la TV que a esta altura lo aturdía en base a repeticiones. Cruzó los dedos pero no fue suficiente para evadir el destino. El mail de Karian Smitson llegó a su casilla de correo. Carl comenzó a temblar. “No me puede estar pasando esto, me fui lejos para alejarme de toda esa basura y ahora este demente me involucra con un mail”. El correo recibido era como recibir una bofetada del pasado que parecía gritarle en la cara no me vas a enterrar tan fácilmente. Quelle affaire! Para peor a relación era de deuda para con él, en su estadía en Plum Island, Karian le salvó el pellejo en numerosas ocasiones incluso jugándose la vida como cuando lo rescató de unos gorilas cabeza de tigre hipnotizándolos contra todos los pronósticos del laboratorio. Carl se sirvió otro trago y respirando profundamente empezó a leer el correo sintiendo que el mundo entero aplastaba su pensamiento nuevamente.

Leyó el mail de un tirón. Lo releyó una y otra vez pensado que el mensaje real estaba encriptado para no dejar evidencias del plan de acción a llevar a cabo para sacarlo de la prisión al parecer el mensaje desesperado de alguien que perdió el buen sentido y ya no sabe lo que hace. Gritó en voz alta: “Sólo tienes que darle unos dulces al guardia…. o se volvió más demente de lo que yo pensaba o esto es un enigma que me llevará a la solución”.

Si bien la expresión de Karian le resultaba familiar, algo no olía bien ¿con qué criterio iba a estar Karian en una celda provisto de computadora, Internet y calma? Carl decidió responder el mail, de una forma u otra ya estaba involucrado al recibir el correo.

Carl escribió lo siguiente: “Karian ¿estás bien? ¿De qué carajo estás hablando? ¿Darle unos dulces al guardia? Podrías ser más especifico… no se planea de la noche a la mañana un rescate de esa envergadura, dame detalles de la ingeniería de la celda. ¿De cuántos guardias estamos hablando? ¿Horarios críticos de la seguridad? ¿con cuantos ingresos cuenta? Respóndeme a la brevedad, el tiempo es oro, es cuestión de horas para que te decreten pena de muerte, por favor explicita los detalles esta red es privada y esta a salvo de espías estatales.” Carl Holdman

                                                                                                18/4/2015 Alaska

Se sirvió otro trago y esperó la respuesta con impaciencia, no se podía dar el lujo de perder más de un segundo para encaminar la misión a tiempo.

Al instante Karian respondió: “Pensá tranquilo Carl que esta prisión es un Pent House, Saludos, voy al jacuzzi a leer literatura erótica.”

Carl se agarraba la cabeza, no podía hilvanar un solo pensamiento en una situación de impotencia que lo superaba. El que siempre confiaba en el destino, está vez no cesaba de dudar si lo que estaba pasando era cierto o lo estaban sometiendo a una prueba especialmente diseñada para saber si su habilidad para resolver problemas extremadamente complejos seguía en pie. La nieve fuera y el fuego calentando su piel, parecía una jodida pesadilla. Si salir de la cabaña le generaba dificultades, salir de la cabaña para salvar a Karian luego del atentado le resultaba un imposible absoluto. Carl se levantó en busca de otro trago cuando llamaron a la puerta con insistencia. Toc, toc, toc.

¿Quién sería a esas horas? Sólo Willy oficiaba de visita, disociar el golpe de la situación en la que estaba inmerso fue imposible. Aguardó unos instantes y el golpe se repitió esta vez con una sonoridad creciente. “Dale Carl, traje los dulces” gritó una voz desconocida. Carl suspiro hondo y dejó el vaso de whisky vacío en la mesa. Se acercó de apoco a la puerta. “¿Quién sos? No te conozco,” respondió asediado por miles de dudas. Del otro lado no contestaron buscando la reacción de Carl, Llegando a la puerta acercó su ojo y observo la figura de un anciano totalmente calvo de nariz fina y respingada calzando unos lentes de cristal redondos y pequeños como los de John Lennon. Su mirada era la de un águila vigilando la zona de un lado a otro. Vestido de saco y corbata. En su mano izquierda llevaba un pequeño maletín y de su mano derecha lo tomaba una mujer rubia de gafas oscuras, labios rojos e intensos, abrigada tapado de piel de leopardo y botas muy oscuras.

Carl no veía una mujer hace temporadas por lo que no encontró pretextos para no dar la bienvenida a los dos visitantes desconocidos.

“Hola. Antes de pasar me gustaría conocer sus nombres” sentenció Carl al abrir la puerta, a lo que los transeúntes respondieron ingresando a la cabaña sin mediar respuesta verbal.

“Acá está calentito ¡eh!, con razón no querías abrir la puerta picarón,” respondió el viejo con insolencia cuando ya estaba instalado en el sillón próximo a la estufa, mientras bebía del whiskey usufructuado. El afán de respuesta Carl podía sobrellevar cualquier falta de respeto hacia su persona.

“Señor quisiera saber primero su nombre antes de que haga uso de mi bebida, por cierto donde están los dulces”

-Yo soy Nancy seguro ya has sentido hablar de mi, indicó la dama mientras observaba la intemperie exterior pegada a la ventana empañada.

-Yo soy… el hombre de los dulces (dijo canturreando las sílabas). Pero me podés llamar Alex - agregó el veterano.

Carl pudo ubicar aproximadamente a los personajes en la historia, se hacía una idea pero esta se evaporaba rápidamente y entre el alcohol y el impacto de la noticia, su conciencia mermada apenas logró trazar un mapa de lo que estaba sucediendo en su hogar:

-Me van a tener que explicar que buscan, sin dudas Karian está detrás de todo esto pero van a tener que ser más explícitos porque estoy harto de los enigmas si quieren contar conmigo van a tener que empezar a mover esa lengua, vamos a terminar con el teatro los escucho atentamente….

Alex escuchaba atentamente y sonreía con su mirada clavada en el fuego y disfrutando el momento. Por su parte Nancy olfateaba la casa como si tuviese un radar en la punta de la nariz. “Carl como van tus cosas en Alaska”-preguntó Alex a Carl.

- Hasta que Karian me hizo llegar una paloma mensajera todo venía bien, sin problemas.

- Me imagino… aquí no pasa nada, como vas a tener un problema.

- Si en realidad el único problema es precisamente ese.

- Podríamos agitar nuevamente el avispero dándole una mano a Karian para que vuelva a ser lo que una vez supo ser.

- Karian perdió la cabeza. Si ustedes quieren ayudarlo me parece bárbaro.

- No es digno de tu espíritu lo que acabas de decir.

- Karian es un amigo, pero no estoy en condiciones de ayudarlo desde acá, meterme en problemas nuevamente? No gracias, prefiero mantenerme al margen.

- Carl. Te conocemos mejor que nadie, tu manera de pensar, tu capacidad para resolver situaciones inexplicables. Sólo es cuestión de un poco de voluntad, dejar la bebida por unos días. Convengamos que un poco de actividad no le viene para nada mal.

- La misión es inviable, Karian no tiene escapatoria, para peor no colabora, está completamente fuera de sí, mató a Obama y ahora cree que su celda es un paraíso terrenal. Vamos a dejarnos de divagar. No tiene escapatoria ni aunque logremos sacarlo, está perdido. Se hecho a perder el mismo. Es un kamikaze.

- Te equivocas. Hizo lo que tenía que hacer, deberías sentirte orgulloso. ¿Acaso crees que venimos a congelarnos a esta casona de mierda sólo para escuchar tus quejas de vieja traga informativos? Estás muy equivocado. ¡Nancy! Trae el libro vamos a refrescarle la mente a nuestro buen amigo Carl…

La supervivencia del hombre más influyente del mundo, un desequilibrado de esa naturaleza ¿Cómo era él?

- Karian siempre fue raro, capaz de cualquier cosa, pero no era malo, es más no creo que allá sido él. Tiene que haber algo más grande atrás de todo esto.

Alex termina su trago y se dirige rumbo a la mesa. Nancy abre el maletín y acerca el libro tomándolo concentrada como si estuviese ejecutando un ritual al pie de la letra. El libro de hojas amarillentas despedía un olor a humedad insoportable y al abrirlo las páginas se deshacían como un hojaldre.

“¿Qué significa esto?” preguntó Carl

“Es el objeto que siempre quisiste tener entre tus manos pero las autoridades de Plum Island nunca quisieron entregarte pues aún no estabas preparado para la experiencia.” Contestó Alex.

-Esto es irreal, a ver ¿cuáles eran mis deseos en Plum Island? Me están engañando deliberadamente, vos y Karian, no se de que carajo hablan, van a decirme de una buena vez de que se trata todo este asunto. Basta ya de tantos enigmas, yo tengo bastantes problemas con Willy que viene con el pedido cuando quiere.

- Este libro es el que todo el Departamento de Investigación Naval está buscando hace décadas, seguramente hayas oído hablar del Experimento Filadelfia.

- Claro que escuché hablar. ¿Pero como te enteraste que buscaba entrar en contacto con ese escrito?

- Trabaje en Plum Island muchos años al igual que usted, estaba enterado de todo lo que acontecía en ese lugar y tu mente no fue la excepción. Sí. Sé muy bien lo que estás pensando ahora en este mismo momento.

- Pero si nunca te vi por allí.

- Seguro que no, si lo hubieras hecho habría cometido un error. Me adelanto a decirte que lo que estás pensando en este momento también es cierto.

 - Entonces…

- Afirmativo. Karian cumplió la misión. Ahora es tu turno de entrar en acción.

- Bueno, a decir verdad, creo que me convenciste con el libro, dejémonos de chácharas. Manos a la obra. De cualquier manera Karian ya está perdido, y en cuanto a mí, no podría estar peor, así que me da igual. Vamos a hacerlo.

Carl tomo el libro con ansiedad mientras Nancy le sacaba punta a un lápiz, se acercó y le dijo: “Toma anota lo que te surja conéctate con él”.

- Si no se pulveriza antes, gracias.

Carl se sometió a una lectura rápida. Para luego releer con mayor detenimiento cada pasaje. Pasaron un par de horas, mientras Alex se beneficiaba con una buena siesta, Nancy preparaba un mate para incentivar a Carl.

“En este libro está todo lo que buscaba, la verdad hacer invisible a Karian va a ser más fácil que darle unos dulces al guardia si logramos generar un campo magnético adecuado. Vamos a tener que movernos. Necesito que contacten con gente de Louisiana. Vamos a generar la fuerza de Lorentz en dirección a la celda. La fórmula para lograrlo es la siguiente”: señaló Carl Holdman emocionado totalmente ante los conocimientos que estaba incorporando.

Alex se despertó de la siesta y Nancy se dedicó a preparar unos tragos para contrarrestar el frío.

“¿Y Carlanga? ¿Cómo va eso? Soñé que ya tenías todo listo” preguntó Alex mientras bostezaba.

- Estás en lo cierto. Sólo me resta encontrar la manera de orientar un magnetómetro (laminilla de acero imantado). La aguja de una brújula, que evidencia la existencia del campo magnético terrestre, puede ser considerada un magnetómetro pero en este caso necesitamos una carga magnética mayor para hacer invisible las paredes de esa prisión.

- Karian está preparado para generar ese tipo de energía. Sólo tenemos que indicarle que cierre los ojos y se focalice en un objetivo fuera de la prisión.

-No. Esa maniobra puede tener efectos nocivos para su salud, pérdida de memoria, flashbacks y cáncer de piel. Ni hablar de cómo quedará su mente, hecha pomada.

- Carl, es la única que nos queda. Nancy se hará cargo de su recuperación luego.

- Está bien. También vamos a necesitar un barco para huir, lo ideal sería tenerlo pronto para embarcar por el río Missisipi.

- No te preocupes Willy ya está al tanto de eso.

- ¿Willy? ¿Willy Dunkel?

- El mismo. Es uno de los míos ¿creías que te iba a dejar sólo en Alaska?

- Esto es peor de lo que imaginaba.

- Ya está por llegar el helicóptero, abríguense bien que en tan solo diez minutos nos vamos a vivir la vida loca.

El silencio del destino se apoderó de la cabaña, Carl bebió su último trago para cargar valor y a volar la excursión rumbo a Louisiana con Willy piloteando el helicóptero.

Ya en el helicóptero, Carl se sentó como acompañante, Nancy y Alex iban atrás. Willy manejando con entereza sonreía como si fuese a explotar de risa en cualquier momento ante la mirada de refilón de Carl.

“Deberíamos repasar el plan” insinuó Nancy propinando un pequeño golpe de codo a Alex que ya comenzaba a cabecear.

“Lo estaba repasando en mi cabeza” le respondió Carl con pocas ganas de seguir la conversación.

- ¿Qué estás esperando para darnos los detalles!? – insistió Nancy-

- Déjame ver una cosa, ya estoy con ustedes.

- Ah! Pero el pingüino borracho está de estrella, en una hora llegamos a Louisiana y ni siquiera tenemos un bosquejo de lo que tenemos que hacer. Abandonemos la teoría, creo que llego el momento de activar el Plan A.

-¿Te envalentonaste con un trago? ¿Estás loca!? Ya tengo todo listo, sólo me falta….

Alex interrumpió la conversación despertando:

“Carl: Ya está. Nancy tiene razón, lo del libro fue sólo un pretexto para incentivarte y lograr que te unas a la embarcación, te trajimos sólo por que Karian te necesita, lo de la tele-transportación si te interesa te dejo el libro para que lo uses en una novela de ciencia ficción, llegó la hora de sacudir los cimientos de esa prisión.”

Nancy: The American way…

Carl: ¡Están todos locos! En que lío me metí, ¿qué significa todo este simulacro? Si es una broma pesada de Karian: basta por favor! Cada dos palabras me mienten una.

Alex: Internamente nos venimos matando de risa con las reacciones de tu cara, pero no, no es una joda. Está todo planeado. Cuando simulaste que no eras amigo de Karian, Willy casi se muere de risa…

Carl: Me tienen de cande. ¿Podemos parar la mano? Ya que estoy en este viaje quiero saber que va a pasar! O de lo contrario me bajo ya mismo, me vuelvo a Alaska. Me cansé.

Nancy: No seas tonto, sólo tenemos que comprar bebida y pop para ver como nuestros amigos de la NASA hacen desaparecer esta cárcel del orto.

Carl: ¡Ya está, ya está, me vuelvo! ¡No quiero saber nada! Aterriza Willy.

Nancy: El que abandona no tiene premio..

Alex: Esto va a estar hermoso quédate tranquilo. No vamos a dejar pistas de ningún tipo.

Willy: Ya estamos por aterrizar Carl, cálmate un poco. En minutos, ¡Estados Unidos sufre un nuevo atentado terrorista!

Todos comienzan a reír enajenadamente y a pura carcajada desmesurada emulan la nave de los locos del Bosco mientras Carl buscaba esconderse en sus ropas encogiendo hombros.

Alex: Estamos llegando. Willy dale suave que nuestro lugar es por acá.

El helicóptero aterriza en un edificio de veintidós pisos a 3 km de distancia de la prisión federal. La visual desde ahí era perfecta. Se bajaron de a uno por vez, estiraron las piernas mientras Willy repartía las copas con champagne. Se miraron a los ojos y Alex lagrimeando entonó su discurso:

“Quedan segundos para que nuestra misión de liberar a Karian sea una realidad. Quiero felicitarlos a todos, principalmente a Carl cuyas intenciones han sido las mejores a pesar de cierta tendencia al rechazo. Brindemos por Karian y confiemos en su habilidad para eludir el fuego.”

En el instante en que golpearon sus copas, el cohete espacial cargado con explosivos y teledirigido por la Nasa sobrepasaba por encima de sus cabezas.

El cohete impacto a las 15:04 de la tarde en pleno centro de la prisión y en simultáneo se desataron las explosiones.

Alex aplaudía con firmeza, Nancy revoloteaba sus senos de derecha a izquierda y viceversa, Willy reía como una hiena borracha mientras Carl no daba crédito a lo que veían sus ojos.

El humo y el fuego se apoderaron del terreno en que se encontraba la prisión federal.

Las sirenas no tardaron en llegar. El plan se ejecutó a la perfección. Mientras la prisión se consumía lentamente los bomberos arribaron para intentar minimizar las pérdidas ocasionadas por el fuego. El viento paseaba con fuerza, lo que hacía más complicada la tarea para aquellos. Los helicópteros de la seguridad ya sobrevolaban los añicos de la ex cárcel federal. Fue en presencia de estos que Willy dictaminó que era momento del descenso hacía la calle para no levantar sospechas. Tomaron el ascensor principal con naturalidad mientras Nancy se retocaba el maquillaje frente al espejo pensando en presentarse adecuadamente para su Karian. Llegando a planta baja, todos salieron del edificio menos Willy que se quedó conversando con el portero del mismo. Le dejó un sobrecito blanco y se despidió con un apretón de manos. “Vamos Willy! Estoy ansiosa” le recriminó Nancy extasiada por el rencuentro. Willy miró su reloj y respondió con gesto adusto: “Estamos bien de tiempo, en 1 minuto llega nuestro vehiculo, disimulen un poco barajas”. La promesa de Willy se convirtió en realidad cuando un Audi descapotable blanco R8 se aproximaba lentamente a la ubicación del grupo selecto. El conductor, Wallace, con aspecto de militar retirado se bajo del automóvil con movimientos estructurados y se acercó a Willy que revolviendo el bolsillo interno de su campera retiró un nuevo sobre blanco está vez más suculento para entregárselo en mano. Se miraron fijo a los ojos hasta que Willy los cerró para afirmar con la cabeza que el plan estaba intacto.

Wallace le devolvió el gesto con seriedad y enfiló rumbó al edificio para retirar el helicóptero de la azotea. En el Audi, Nancy ya se acomodaba. Esta vez Carl la acompaño en el asiento trasero. Alex extrajo un mapa de la guantera y señalo el camino. Willy encendió el motor, aceleró y dobló hacia la izquierda en la primera esquina. “¡AHÍ ESTÁ! ¡AHÍ ESTÁ! KARIAN! KARIAN!” gritó Nancy conmocionada. Karian caminaba con velocidad y no contestó el llamado. Willy dio la vuelta en U y le siguió el paso. “¿Es él? ¿O estamos todos locos?” preguntó Willy que no conocía a Karian en persona.

- Es él sí- respondió Carl- parece que la explosión tuvo efectos colaterales: quedó sordo o se está haciendo el bobo para que lo sigamos.


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